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02
Oct
08

Hágase usted mismo una máquina del tiempo (1)

HOW TO

Propongamos un medio seguro. Hay diversas maneras de viajar en el tiempo, algunas de ellas fantásticas, otras peligrosas, y hasta temerarias (no recomendamos a nadie intentar transitar una de las líneas temporales cerradas que circundan las singularidades en algunos agujeros negros rotatorios si no se quiere ser desintegrado por las tensiones gravitatorias).

El método propuesto será seguro y permitirá un tránsito sin problemas (aunque los autores no aseguran que no aparezcan posibles efectos gástricos que pueda originar el viaje, a día de hoy no ha sido probado). Así mismo se han desestimado otras posibles formas de “viaje en el tiempo”, como la administración por vía oral de comprimidos de Psychomid, asunto este discutido y sobre cuyos “viajes” los autores no deberían hablar a riesgo de sufrir algún desagradable plagio.

El precio a pagar por la seguridad y el confort será sin embargo la posibilidad; lamentablemente nuestro método no deja margen posible para un viaje al pasado (reciente o remoto). El salto siempre se producirá hacia delante, el estado actual de la física y las matemáticas no permiten otra alternativa, dejando para un futuro desarrollo de la gravedad cuántica semejante posibilidad. De todas formas sí será posible realizar el tránsito en ambos sentidos, y viajar así hacia el pasado (haciendo frente a las consiguientes paradojas, si así se desea), pero será un pasado que tendrá como tope el tiempo de fabricación del artefacto. Dicho sea de paso, queda de esta manera impugnada en parte la célebre objeción de Stephen Hawking que argumentaba que los viajes en el tiempo no son posibles ya que no encontramos a pretendidos viajeros del tiempo en momentos estelares de la historia; no los encontramos puesto que el kit de montaje de la máquina del tiempo que aquí presentamos únicamente tiene la opción antes mencionada.

Queremos hacer notar que no nos hacemos responsables (ni individualmente, ni de manera colectiva como Compañía) de los posibles perjuicios que la construcción de la máquina que presentamos pueda tener en la economía del posible interesado; insistimos en que, si bien la descripción de su construcción es gratuita, la adquisición de materiales y construcción propiamente dicha correrá a cargo del interesado; lamentablemente creemos que supondrá un muy oneroso dispendio el llevar a cabo todos los pasos, mucho más en la actual situación mundial de falta de crédito. En cualquier caso, aseguramos que nuestro método es fiable (las matemáticas nos avalan) y seguro (esto lo avalamos nosotros).

INSTRUCCIONES

PASO 1

Sin duda alguna la mejor manera de lograr un salto en el tiempo es construyendo un agujero de gusano estable y transitable. En contra de lo que mucha gente opina, los agujeros de gusano son bastante antiguos en la física teórica y en matemáticas. Mucho antes de que Kip Thorne y su equipo se pusieran a estudiarlos en los años noventa, ya se conocía algo similar aunque con otro nombre: el puente de Einstein-Rosen. Es una hipotética manera de conectar, atravesando una singularidad, dos regiones del espaciotiempo inconexas, en este caso un agujero negro y un agujero blanco, que aparecen como extensión analítica de la solución de Schwarzschild de las ecuaciones de Einstein. Sin embargo el puente Einstein-Rosen es un agujero de gusano con singularidad, algo que lo hace extremadamente peligroso; o dicho de otro modo, un puente de Einstein-Rosen es en lo que acaba un agujero de gusano inestable, cuando sus paredes se colapsan en un punto de densidad infinita. Pero no queremos eso.

Un agujero de gusano es un espaciotiempo de topología no trivial, un viejo concepto matemático que se hace realidad gracias a las matemáticas de la Relatividad General. Kip Thorne estudio las condiciones físicas que harían posible un agujero de gusano. Elaboró un modelo sencillo, dos regiones planas de espaciotiempo unidas por una garganta de frontera esférica tridimensional. En dos dimensiones es más fácil visualizarlo:

En conjunto el espacio resultante es múltiplemente conexo, donde existen curvas cerradas que no se pueden reducir a un punto. El problema es qué tipo de densidad de energía haría que las paredes de la garganta no colapsasen en un puente de Einstein-Rosen. La respuesta no es demasiado complicada, basta usar las ecuaciones de Einstein al contrario. Suponer la métrica más simple para la garganta que haga posible el paso de observadores en ambos sentidos, y ver qué tipo de de energía es capaz de sostenerla. El resultado es desconcertante: energía negativa, algo de lo que habrá que preocuparse en pasos posteriores.

Sobre agujeros de gusano habrá tiempo de hablar en alguna otra ocasión, pero baste decir que para empezar a construir una máquina de tiempo sólo es necesario poseer un agujero de gusano que habrá que modificar después. No importa que la boca de destino no apunte al lugar que queramos, eso se puede arreglar, sólo hay que cazar uno.

El vacío bulle continuamente de agujeros virtuales de existencia efímera, durante fugaces instantes de tiempo el principio de incertidumbre de Heinserberg aplicado al tiempo y la energía permite que se colapse la suficiente energía en un punto como para producir un gusano efímero que desaparece tan rápidamente como se crea, el préstamo es demasiado breve como para usar un gusano virtual, de manera que se necesita un agujero real.

Sólo es necesario concentrar suficiente energía en un punto para que la gravitación se imponga a las demás interacciones y logre curvar en espciotiempo de manera caprichosa, de esta forma lo que sucede de forma virtual deviene en real, cosa que sería mucho más fácil si el espacio fuera multidimensional, y merced a un despliegue de las dimensiones ocultas esto pueda ocurrir antes de la Escala de Planck. Un gran acelerador-colisionador es más que suficiente, a ser posible hadrón-antihadrón (uno del tipo partícula alfa-antipartícula alfa sería ideal), y de energías del orden de centenares de Tev.

PRIMER PASO: Poner en funcionamiento el acelerador a máxima potencia y hacer que colisionen partículas pesadas para conseguir un pasta de quarks y gluones a energías próximas a la escala de Planck o al menos a energías de supersimetría en el caso de que existan dimensiones ocultas.

PRECAUCIONES: Usar ropa protectora. NO TOCAR el plasma de quarks y gluones.

23
Sep
08

Desnudos y censores

Roger Penrose es uno de los grandes especialistas en Relatividad, en una conferencia impartida en 1994, respondió lo siguiente:

¿Piensa que la Gravedad Cuántica eliminará las singularidades del espacio-tiempo?

R.P: No lo creo. Si fuera así el Big Bang hubiera sido el resultado de una fase previa que habría colapsado. Nos tendríamos que preguntar cómo habría tenido esta fase previa una entropía tan pequeña. Esta imagen sacrificaría la mejor oportunidad de explicar la Segunda Ley [de la Termodinámica]. Es más, las singularidades de universos en colapso y en expansión se tendrían que conectar de alguna forma, a pesar de tener geometrías muy diferentes. Una verdadera teoría de la gravedad cuántica debería ser capaz de sustituir el concepto de espacio-tiempo en una singularidad. Tendría que proporcionar una manera bien definida de hablar de eso que se llama ‘singularidad’ en la teoría clásica. No habría de ser una espacio-tiempo no singular, sino algo completamente diferente”

Una singularidad siempre es un problema, y sin embargo no se puede entender la estructura fundamental del espacio-tiempo sin ellas. Incluso Penrose, que formuló en 1969 la Hipótesis del Censor Cósmico (de la que hablaré a continuación), no piensa que una hipotética teoría de la gravedad cuántica logre eliminarlas, más bien opina que será una nueva concepción del espacio-tiempo, merced a dicha teoría, lo que permita decir qué es eso de una singularidad espaciotemporal. Yo diría que el reto más importante de la Física Teórica es entender qué son las singularidades, y cuál es su significado.

Pero, ¿qué es una singularidad? Hablando en los términos de la Relatividad General, donde la gravedad no es más que una propiedad geométrica (métrica, tensor de curvatura) del espacio-tiempo, una singularidad es un punto del espacio-tiempo donde las variables que definen la teoría divergen, se hacen infinitas y pierden todo significado. En concreto, una singularidad es un punto donde el tensor de Riemann, Rijkl, adquiere valores divergentes. Físicamente hablando una singularidad es un punto donde la densidad de masa y energía es infinita, y por decirlo de forma metafórica, el espacio-tiempo se “rompe”.

Lejos de ser un hecho “singular” e intrascendente, las singularidades aparecen en situaciones importantes en cosmología: el Big Bang aparece como una singularidad (la singularidad inicial), en el interior de los agujeros negros existen singularidades (es el resultado del colapso gravitatorio de un estrella o grandes masas), el choche de ondas gravitatorias puede dar lugar a singularidades, e incluso uno de los posibles destinos finales del universo, el llamado Big Crunch, daría lugar a otra singularidad resultado del desplome gravitatorio del universo entero (aunque esta última posibilidad no parece estar confirmada por los datos observacionales).

Matemáticamente, el hecho de que aparezcan singularidades en una teoría es una señal de aviso, es el hecho indicativo de que en esas situaciones la teoría pierde todo significado y deja de tener sentido, una singularidad marca el límite de aplicabilidad de una teoría. La Teoría de la Relatividad General no es aplicable a las singularidades al resultar divergentes las variables geométricas que la definen. La pregunta que le realizan a Penrose tiene pues todo sentido, sólo una teoría cuántica de la gravedad será capaz de entender o eliminar las singularidades que aparecen en la teoría clásica. Sin embargo Penrose no cree que desaparezcan, sino que podrán ser entendidas. Esta distinción es importante.

En la Teoría Cuántica de Campos, por ejemplo, aparecen “singularidaes” e infinitos que pueden ser matemáticamente eliminados redefiniendo los parámetros y constantes de la teoría, es lo que se conoce como renormalización. Renormalizar las diversas teorías cuánticas de campos ha sido el mayor logro teórico de la física en la segunda mitad del siglo XX; sin embargo las singularidades de la Relatividad no piden ser eliminadas matemáticamente sino “explicadas”, ya que, por decirlo de alguna forma, son inherentes a la estructura más fundamental del espacio-tiempo y la materia.

En los años sesenta y primeros setenta, Roger Penrose y Stephen Hawking enunciaron los famosos teoremas de singularidades. Utilizando la Teoría de la Relatividad, y suponiendo hipótesis razonables, demostraron que la existencia de singularidades es una consecuencia de la teoría, acaban apareciendo de manera inevitable en el futuro o el pasado de algunos observadores; es decir, lejos de ser algo extravagante una singularidad es una situación que aparece a poco que se supongan hipótesis no restrictivas.

Pero si al menos son inevitables, quizá puedan ser escondidas. Es lo que se conoce como Hipótesis del Censor Cósmico.

Los primeros resultados en los aparecieron las singularidades fue en las situaciones que describían el desplome gravitatorio de masas estelares (lo que posteriormente se conoció con el nombre de agujeros negros). La singularidad aparecía, pero quedaba atrapada en el interior del Horizonte de Sucesos, una frontera del espacio-tiempo que una vez traspasada impide volver a atrás, incluso para los rayos de luz, y de la que nada puede salir. Un agujero negro es eso, lo que existe tras un Horizonte de Sucesos, más que la singularidad propiamente dicha.

Ante la aparición de singularidades puede ser un mal menor suponer que todas ellas quedan dentro de algún Horizonte de Sucesos, convenientemente “vestidas”, y no exponiendo públicamente su impúdica desnudez. Un singularidad vestida no sólo queda hurtada a la mirada de un observador exterior, sino que su destructor efecto sobre el espacio-tiempo, no casusa ningún influjo fuera del Horizonte.

Penrose formuló esta hipótesis en 1969. Intentó derivarla de la teoría, haciendo de ella un teorema, pero no fue capaz. No es una hipótesis espuria, o una curiosa manera de esconder el polvo bajo la alfombra, ante la imposibilidad de demostrarla, Penrose derivó las posibles consecuencias que tendría su violación: un espacio-tiempo sin singularidades desnudas es un espacio-tiempo razonable, entendiendo por razonable un espacio-tiempo donde no ocurran cosas extrañas con la causalidad, y donde, por ejemplo, no existan líneas temporales cerradas; en otras palabras, un espacio-tiempo donde todas sus singularidades sean decentes, es un espacio-tiempo decente. Sin embargo lo contrario no puede ser asegurado, es lo que hace de la Hipótesis del Censor Cósmico una hipótesis.

Me juego mi prestigio como físico teórico (completamente inexistente) a que existen las singularidades desnudas, lo cual no quiere decir que el universo actual sea algo extraño, cosa que tampoco descarto. Incluso en un anodino espacio-tiempo podrían ser posibles.

Existen situaciones nada extrañas, como la colisión de ondas gravitatorias, que pueden originar singularidades completamente desnudas; también se puede demostrar que en algunos casos límite en los modelos de agujeros negros (enormes velocidades de rotación, o grandes corrientes eléctricas) se originan singularidades sin ninguna protección de un Horizonte.

Y hasta aquí sólo he hablado de teoría clásica, las cosas son muy distintas en gravedad cuántica. Un espacio-tiempo en la escala de Planck es algo muy extraño, donde seguramente la Hipótesis del Censor Cósmico deja de ser cierta; no sólo podrían ser entendidas sino que lo extraño sería que existieran “Horizontes”.

Todo lo cual no hace sino abundar en un viejo axioma que sostengo, y que cualquiera que haya paseado por una playa nudista ha comprobado: la gente desnuda suele ser poco fanfarrona y bastante afable.

18
Sep
08

Agujeros negros e información

¿Qué es la información? Si uno es lo suficientemente pedante, ante esta sencilla pregunta comenzará a desgranar, aunque sea torpemente, algunas definiciones de la Teoría de la Información de Claude Shannon, si no es el caso, se sorprenderá de lo difícil que es contestar a semejante pregunta, sobre todo por el hecho de que es un concepto que manejamos a diario y sin aparente dificultad.

La Teoría de la Información no da una respuesta satisfactoria, a lo sumo proporciona una aproximación al aspecto cuantitativo de la cuestión, pero es de lo único que se dispone cuando hay que realizar cálculos. Se ha empleado en multitud de campos, pero quizá uno de los más sorprendentes ha sido en su relación con los agujeros negros.

La cuestión ya la empezó a estudiar Stephen Hawking hace treinta años, llegando a conclusiones problemáticas que sin embargo ha tenido que revisar ante los últimos descubrimientos teóricos sobre la cuestión. Lo cierto es que es un tema apasionante, un enfoque que uno no sabe si realmente dará pie a una visión completamente nueva de las cosas, o si simplemente es una curiosidad más.

Preguntémonos qué es un cómputo. Hay una entrada, una salida, y un proceso que lleva de una a otra según reglas precisas; es la respuesta que daría un informático o un matemático, pero para un físico, es una pregunta mucho más jugosa. Físicamente hablando cualquier interacción se puede considerar como un cómputo. Cualquier sistema físico almacena y procesa información mediante su interacción con el medio; la respuesta, el output, es el estado del sistema tras la interacción y puede ser vista como información procesada. Todo esto se puede calcular en bits utilizando la Teoría de la Información y conociendo la entropía del sistema.

Imaginemos un gas, o un plasma, el estado inicial es procesado por la dinámica del sistema y da como respuesta un ouput, el estado final, que proporciona información sobre el “proceso de cómputo” y el estado inicial. Parece un hecho físico incontrovertible que la información está continuamente transformándose, las leyes físicas así parecen requerirlo, no hay pérdida de información en un sistema físico, sólo hay procesamiento… Excepto cuando tratamos con un agujero negro.

En una primera aproximación la situación parece paradójica, un agujero negro no procesa nada, es capaz de tragarse la información a la misma velocidad que se traga la materia. La información queda atrapada en el interior del radio de Schwarzschild y no vuelve. De maera que existe una pérdida continua de bits en las proximidades de un agujero negro.

Hawking estudió esta cuestión en los setenta y apuntó que incluso teniendo en cuenta la radiación Hawking se perdería igualmente la información. Hay una manera simple de visualizar qué es eso de radiación Hawking, imaginemos el vacío en las proximidades de un agujero negro, en el límite del radio de Schwarzschild; entendiendo el vacío como lo entiende la Teoría Cuántica de Campos se están creando continuamente pares de partículas y antipartículas (o pares de fotones) virtuales con una existencia efímera, es el murmullo del vacío. Imaginemos que una de las partículas cae dentro del agujero y la otra escapa, como esa creación de pares virtuales no puede violar el principio de conservación de la energía la situación puede ser vista como una emisión de radiación por parte del agujero negro a costa de mermar su masa, y disminuir de radio; es decir, la transformación de energía virtual a real, al perderse tras el horizonte de sucesos una de las partículas virtuales, se realiza a costa de la disminución de masa del agujero. El agujero negro radia energía con el espectro típico de un cuerpo negro y acaba por evaporarse al cabo de un tiempo. Si la masa del agujero negro es normal, del orden de varias masas solares, la importancia de esta radiación es totalmente despreciable, pero si es pequeña es la causa de su desaparición casi inmediata emitiendo radiación gamma o partículas altamente energéticas.

Si se ve todo esto bajo el prisma de la Teoría de la Información, se podría entender a la radiación Hawking como el ouput del cómputo realizado por el agujero negro, es decir, después de todo el agujero negro no logra tragarse toda la información ya que devuelve procesada la información que recibe en forma de materia que cae a su interior o que colapsa gravitacionalmente. Sin embargo Hawking demostró que esto no era así, la radiación Hawking resulta un galimatías sin sentido ya que la creación de pares es totalmente arbitraria y no posee ninguna correlación con el interior del agujero, de manera que la información atrapada tras el horizonte de sucesos permanece ahí, tragada y oculta irremisiblemente. Se teclea ENTER y lo único que se oye es un ruido de fondo, un azar perfecto.

Esta paradójica situación era la opinión más extendida hasta hace poco tiempo. Pero se han elaborado últimamente modelos teóricos que sugieren que podría haber algún tipo de correlación entre la radiación Hawking y el interior del agujero negro. Ese galimatías sin sentido podría ser verdadera información procesada de manera bastante alambicada, el “código” se llama entrelazamiento cuántico, más conocido como efecto EPR. Gracias al entrelazamiento cuántico es posible que las partes de un sistema cuántico estén correlacionadas aunque entre ellas medie un gran distancia, midiendo uno de los subsistemas medimos en realidad el sistema entero, y la información queda incorporada de manera instantánea al otro subsistema.

Si los pares de partículas (o fotones) estuvieran cuánticamente entrelazados y el fotón que cae al interior se entrelaza cuánticamente con la materia que formó la singularidad, la radiación Hawking es portadora de información del interior del agujero. Pero lo sorprendente no es sólo eso, sino el hecho de que no haría falta siquiera que el subsistema que queda dentro del agujero sea “medido”, es decir, destruido, para que la información se incorpore instantáneamente a la radiación saliente, un observador externo podría determinarla debido a diversas conjeturas que aseguran que las singularidades, como la que existe en el interior de un agujero negro, únicamente puedan poseer un estado posible, eliminando cualquier otro.

Es tan solo una conjetura, pero lo suficiente como para sospechar que tras ese ruido de fondo caótico e incomprensible existe algo de información… de lo que reside escondido e impenetrable en el interior del agujero negro, que después de todo ni son tan negros, ni tan discretos.

11
Sep
08

Micro agujeros negros

La palabra agujero negro sobrecoge, ha pasado en poco tiempo de los artículos especializados en Relatividad al lenguaje común, a la metáfora. Me encantan los agujeros negros, son una de las cosas más divertidas que uno puede hacer con las ecuaciones de Einstein, yo los prefiero gordos, giratorios, de tipo Kerr-Newmann, con sus singularidades de anillo, sus líneas temporales cerradas y su topología caprichosa e infinita. Pero también pueden existir micro agujeros negros, singularidades con una masa del orden del protón o menor que pueden llegar a formarse bajo situaciones muy particulares, quizá una colisión entre partículas elementales a 14 TeV pudiera originarlos con una probabilidad no nula, según algunas teorías; 14 Tev es la energía a la que colisionarán los haces de protones en el LHC.

Quizá haya sido el notíbulo (“notíbulo”, mezcla de noticia y bulo que se expande por internet a través de foros, blogs, e incluso páginas serias, a velocidad de vértigo fagocitando la discusión sobre el tema al que hace referencia) más conocido sobre la puesta en funcionamiento del LHC, el hecho de que puedan suceder cosas extrañas y singulares que podrían resultar catastróficas, devastadoras o incluso apocalípticas. En relación al LHC se suelen citar: la posible formación de burbujas de vacío, la creación de monopolos magnéticos, strangeletts, o micro agujeros negros estables que pudieran tragarse al LHC, al CERN, o incluso Ginebra entera con sus bancos, para pasar después a saborear el núcleo terrestre con sabor a hierro…

¿Improbable?

Consideremos el caso de un micro agujero negro, ¿cómo puede llegar a formarse? En condiciones normales sólo pueden formarse agujeros negros por desplome gravitatorio de grandes masas, como mínimo unas tres masas solares. Hablando en términos clásicos la interacción gravitatoria de partículas elementales (quarks, leptones, gluones…) es despreciable frente al resto de las interacciones, de manera que no es posible formar micro agujeros negros ni si quiera a altas energías. Pero sucede que en las modernas teorías de supersimetría y superecuerdas el espacio ordinario no tiene tres dimensiones sino diez, estas dimensiones están plegadas en una escala de longitudes muy pequeña (unos 10-33cm), como si no existieran. Hay una correspondencia entre la energía a la que se produce una interacción y la escala de longitud que resulta significativa, a 14 TeV el efecto de las dimensiones ocultas podría empezar a notarse, es como si el espacio ordinario comenzara a desplegarse dimensionalmente. Con cuatro dimensiones espaciotemporales (3 +1), la gravitación es esa tranquila interacción que describen las ecuaciones de Einstein, pero el efecto de las dimensiones extra consigue que la interacción gravitatoria entre partículas elementales adquiera una intensidad mucho mayor, es en este caso cuando puede ser posible que se formen micro agujeros negros.

Una especulación, sí, pero algo no despreciable si las teorías citadas, o alguna de sus versiones, son ciertas.

Un agujero negro estable de estas características, formado en una colisión dentro del LHC sería un problema serio, muy serio. Comenzaría a tragar, adquiriendo masa y destrozando todo a su alrededor… y creciendo, además el proceso sería muy rápido (o no tanto, depende del modelo utilizado).

Podemos quedarnos aquí y hacer cábalas con las consecuencias apocalípticas que pudieran derivarse de la formación de un micro agujero en alguna de las colisiones del LHC. Si se desea vivir con esa apasiónate incertidumbre es recomendable dejar de leer esto; si no es así, lo que viene a continuación contiene un spoiler que dejará un poco decepcionados a los apocalípticos (integrados o no).

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La cuestión no es tanto si es posible la formación de un micro agujero (algo que entra dentro de la especulación fundamentada) sino si éste sería estable. Y no lo es. Hay varias razones que avalan la tesis de que en caso de que llegara a formarse se evaporaría casi instantáneamente, disolviéndose en la misma papilla de quarks y gluones que lo hubieran originado.

En primer lugar hay que considerar el efecto de la radiación Hawking. Uno de los mayores descubrimientos (teóricos) de Stephen Hawking ha sido que, después de todo, los agujeros negros no son tan negros. Aplicando la Mecánica Cuántica a la dinámica de un agujero negro, Hawking descubrió en los años setenta que los agujeros negros emiten radiación con la misma distribución espectral que la de un cuerpo negro (un efecto que viene producido por las curiosas propiedades del vacío cuántico). Para agujeros negros normales, es decir, macroscópicos, esta radiación es totalmente despreciable y no tiene ninguna consecuencia; pero si la masa del agujero negro es muy pequeña ya no ocurre lo mismo, el micro agujero se evaporaría casi instantáneamente emitiendo radiación. Y se acabó el problema. La radiación Hawking nunca ha sido observada, como es lógico, pero hay un amplio consenso en cuanto a la validez del argumento.

Otra razón que avala esta tesis viene derivada del Modelo Estándar y de la necesidad de la conservación de determinados números cuánticos en todo proceso que implique interacción entre quarks y gluones, incluyendo la formación de un micro agujero. Esto limita mucho las posibles maneras en que un agujero negro puede desintegrarse, lo que lo vuelve tremendamente inestable y con una vida media efímera.

Pero sin duda la mayor razón de peso es de tipo experimental. La Tierra, el Sol, y cualquier cuerpo celeste está siendo bombardeado continuamente por rayos cósmicos (protones y partículas alfa) que colisionan con las partículas del medio a una energía no solo comparable sino mayor incluso que la proporcionada por el LHC. No se ha podido detectar ningún caso que avale la tesis de la formación algún micro agujero negro estable, afortunadamente. Se estima que dese la formación del universo se han producido del orden de 1031 sucesos como mínimo comparables a los que se pueden llevar a cabo en el LHC, y se continúan produciendo a un ritmo de 1013 cada segundo, la formación de un micro agujero estable sería un acontecimiento catastrófico que hubiera sido detectado.

De momento es para dormir tranquilos… supongo… si las matemáticas no fallan; los teóricos del CERN al menos lo tienen claro. Pero si pasa algo, como siempre, la culpa la tienen los físicos experimentales, sobre el papel todo funciona a la perfección.

¡¡¡ACTUALIZACION!!! (No entiendo cómo ha  podido pasar)

P.D. En cuanto a la porra del bosón de Higgs. Hawking ha apostado cien dólares a que no se detecta. Apuesta fuerte.