
Personalmente no me gusta el Modelo Estándar, no por nada pero más allá de la Electrodinámica Cuántica lo veo como si me estuvieran timando. Lo sé… sé que funciona condenadamente bien y que explica como ninguna otra teoría conocida las interacciones de las partículas a energías razonables. Pero no me gusta. Aunque de momento es lo único que funciona (Teoría de la Relatividad aparte)
Demasiados parámetros libres, demasiadas partículas, condiciones especiales que hay que forzar para que el universo se vea como es en la actualidad, incapacidad para reformular a la gravedad en una teoría cuántica de campos… Por si fuera poco a la hora de la verdad sus matemáticas comienzan a resultar “feas”. ¿Qué tenía de malo SU(5)? Era un buen grupo, sencillo, y lo suficientemente grande como para alojar a todo el mundo. ¿Qué sucederá si LHC no confirma las teorías de unificación basadas en SO(10)? El plan B es todavía más extraño, ¿el exótico E8?
Siempre consideré un poco artificial el principio unificador del Modelo Estándar, una ruptura espontanea de un simetría cada vez más rebuscada. Más allá de eso todo son conjeturas y teorías cuya confirmación experimental resulta dudosa: teorías de cuerdas, twistores… El Modelo Estándar tiene el mal aspecto de parecer siempre algo provisorio, un paso necesario en el camino de encontrar una teoría más simple y general. Como todo, el Modelo Estándar quedará desfasado, llegará un momento en que pase a formar parte de los manuales de Historia de la Ciencia, aunque se siga usando en los aceleradores de partículas o en la física de altas energías como aproximación razonable. Le pasará otro tanto a la Teoría de la Relatividad, mi gran admirada, mal que me pese.
Pieza clave en todo esto es el bosón (o campo) de Higgs. Es la única partícula del Modelo Estándar que no ha sido detectada y que resulta necesaria para explicar convenientemente la ruptura espontanea de simetría y la masa de de las partículas. El Modelo Estándar no predice una masa para el bosón de Higgs, pero las perspectivas más favorables han quedado descartadas al no detectarse en el acelerador LEP (el predecesor del LHC). O el bosón de Higgs no existe o tiene una masa elevada, pero cuanto más elevada sea la masa del bosón de Higgs más problemático resulta el Modelo Estándar y las teorías de unificación. Todavía es posible encontrarlo dentro de márgenes razonables, en torno a 120 GeV, más allá de eso el bosón de Higgs, si se encuentra, resultará tan extraño e inclasificable como un perro verde… y los perros verdes no existen (el mío es color canela).
El bosón de Higgs es caza mayor, el objetivo número uno del LHC, el equipo que lo encuentre se llevará el Nobel, y la fama.
Resulta atractivo poco antes de que LHC sea operativo hacer una porra: qué masa tendrá el bosón de Higgs y cuándo será encontrado. Todas las hipótesis resultan posibles, desde una pronta detección en los primeros meses de funcionamiento del LHC, y dentro de un margen de masas adecuado; hasta su fantasmal y frustrante desaparición incluso en las elevadas energías que proporciona LHC.
Ahí va mi apuesta: el bosón de Higgs (o algo asimilable) terminará detectándose pero en un lugar equivocado, con una masa demasiado grande para encajarlo con facilidad.
El Modelo Estándar acabará desechándose… aunque sólo sea por feo.
Mañana a las nueve de la mañana comienza el espectáculo, aunque sólo será un aperitivo, se comprobará que los parámetros del LHC son los correctos al acelerar un haz de protones. Los fuegos artificiales comenzarán el mes que viene.